Guernica, arte por la defensa de la vida

Se están cumpliendo 80 años de la creación y exhibición de Guernica, una de las obras más conocidas y emblemática de Pablo Picasso, símbolo de la defensa de la vida frente al odio y la intolerancia.

El gran mural Guernica es reflejo de una época y de unas luctuosas y dramáticas circunstancias y surgió como fruto de un encargo con destino al Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937.  A Picasso se le propuso presentar una obra para este evento y al principio no se sintió atraído por la idea pero, posteriormente, decidió acometer el proyecto.

El pintor malagueño trabajó en numerosos bocetos preparatorios en mayo de aquel año, seis días antes de iniciar la composición definitiva en el lienzo.  El motivo que le impulsó a realizar precisamente esta escena y no cualquier otra, fue la noticia de los bombardeos  sobre la villa vasca que da nombre a la obra, acontecimiento que Picasso conoció a través de las dramáticas fotografías publicadas por el  por el periódico francés L´Humanité.

Concebida como un gigantesco cartel,  la obra es testimonio del horror que supuso la Guerra Civil Española (1936-1939) y la mejor premonición de lo que sería la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La sobriedad cromática y la intensidad de los motivos, así como su articulación, llevan hasta límites insoportables el carácter trágico de la escena, emblema desde entonces de los conflictos de nuestra época.

Uno de los principales motivos está directamente tomado de la iconografía taurina y es precisamente el más dramático de los lances de la corrida: el momento en que el toro embiste al caballo durante el tercio de varas. Picasso representa al caballo desprovisto del peto, a pesar de que en la época ya se utilizaba esta defensa. La embestida presenta al toro como un orgulloso y imponente animal mientras que el caballo se ve como un personaje secundario y pasivo.  El caballo simboliza a las víctimas de la masacre de Guernica, pasivas e impotentes ante la desgracia. Otro gran símbolo es la madre con el hijo muerto en brazos  que huye gritando despavorida ante el ataque de algo o de alguien que el pintor ha ocultado intencionalmente a los ojos del espectador.

No solo Guernica y España están representadas en esta alegoría. Es el calvario moderno, la agonía en las ruinas, castigadas por las bombas, la fragilidad humana. Picasso logra ser universal usando símbolos triviales, como lo hicieron Homero, Dante y Cervantes. Ya que cuando al más difundido lugar común se le infunde la más intensa pasión nace una gran obra de arte, trascendiendo todas las escuelas y categorías para hacerse inmortal.

Actualmente el lienzo Guernica se expone en las salas dedicadas a Picasso del museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, salas que son el eje principal de esta institución, tanto por la importancia de este artista como por la calidad de las obras que de él se exponen. De todas, Guernica es la pieza capital, no sólo desde el punto de vista artístico sino también por su significación, ya que se trata de una de las obras más emblemáticas de toda la historia del arte del siglo XX.

A.R.

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