Vida y salud en la gran pantalla

Escena de Más vivos que nunca

Cada 28 de enero se conmemora el Día del Cine Nacional, por ello hemos hecho una breve reseña sobre algunas películas que abordan directa o indirectamente el tema de la salud.

La salud como parte fundamental en nuestra calidad de vida cada día gana más y mejores espacios. En esta oportunidad y a propósito del Día ¿del Cine Nacional (28 de enero) queremos destacar la presencia del tema salud y vida en recientes producciones del cine venezolano. Lo más importante es que lo abordan desde una perspectiva de Derechos Humanos, lo cual es una feliz coincidencia. Veamos cuáles son algunas de estas películas.

Más vivos que nunca (2017). Aborda el tema de la resiliencia. Presenta a un grupo de adultos mayores que se trasforman en adolescentes. Por supuesto, esta conversión no es literal. La historia gira en torno a un grupo de abuelas y abuelos que juntan sus soledades en el asilo El Edén, donde consiguen consolidarse como una familia. En ese contexto un de los abuelitos que forma parte de este clan muere y el resto del equipo se roba las cenizas para cumplir con su última voluntad, que sus hijos no tienen intención de respetar: esparcir sus restos en el río del pueblo donde trascurrió su infancia. Subestimados por su condición de ancianos, la pandilla escapa en un antiguo descapotable rojo perseguidos por sus propios hijos e incluso por la policía. En el recorrido Ángela, El Profesor, Ovidio, Herminia y Don Lorenzo, los protagonistas de esta historia coral, se reencuentran con sus propios sueños de juventud, en un despertar que los hace sentir Más vivos que nunca. Además de tener un argumento encantador, Más vivos que nunca cuenta con un elenco principal formado por importantes figuras del cine nacional, tales como Rosario Prieto, Eduardo Gadea, Pedro Durán, Gonzalo “Chile Veloz”, María Cristina Lozada y Haydée Faverola, bajo la dirección de Alfredo Anzola.

La distancia más larga (2014), ópera prima de Claudia Pinto, co-producción Venezuela-España. Cuenta la historia de Martina una mujer española de 60 años, que recibe la mala noticia de que está a punto de fallecer y decide viajar a la Gran Sabana, el lugar en el que un día fue feliz, para decir adiós a la vida. Su intención es subir el monte Roraima y a mitad de camino dejarse morir. La repentina visita de su nieto Lucas entorpece un poco sus planes. El niño, ajeno a la situación en la que se encuentra su abuela, acepta acompañarla en su viaje final. La película ofrece una excelente fotografía, una inteligente forma de comparar la violencia urbana con la quietud del Roraima. Carmen Elías hace un trabajo convincente en su papel de Martina, un personaje que decide elegir su forma de morir para evitar una agonía indigna. La puesta en escena evita cualquier exceso dramático ante un asunto que puede caer en lo lacrimoso. La toma final de la protagonista sonriendo frente al abismo es un estupendo ejemplo de síntesis narrativa.

3 Bellezas (2014) “Lo que retratamos en la película es esa inquietud de cómo se siente la mujer ante las presiones por su apariencia física. Es una tragicomedia de humor negro que gustará al público porque trata un tema que es un nervio abierto en nuestra sociedad”, resume su guionista y director, Carlos Caridad Montero. Trata la historia de una familia en la cual la madre, Diana Peñalver, está obsesionada por tener una reina de belleza en su familia porque tiene la experiencia de que ella también fue miss. Esta situación lleva a una serie de consecuencias que desgastan física y emocionalmente a la familia. En tono de sátira se cuestiona el estereotipo de la mujer objeto o mujer muñeca posicionado por certámenes como Miss Venezuela y los antivalores que de allí se derivan con graves consecuencias para la salud mental, sin que muchas veces las personas se den cuenta.

Liz en septiembre (2013), de la reconocida y laureada cineasta Fina Torres, es una película desafiante y polémica. Narra la historia de siete amigas lesbianas que se reúnen todos los años frente al mar para “salir del clóset” y reflexionar sobre sus vidas. “No es una película gay”, reitera Torres en todas las entrevistas. “Son temas universales, que les tocan a todos”. Más allá de este detalle, cabe destacar la excelente fotografía que exalta las locaciones en el Parque Nacional Morrocoy. Las sólidas actuaciones de Mimí Lazo y Elba Escobar y, sobre todo, el abordaje de temas nada gratos como la enfermedad y la muerte. A destacar la reflexión sugerida por el personaje protagónico (interpretado por Patricia Velásquez) quien padece un cáncer avanzado y plantea que lo más importante para un paciente terminal es tener calidad de vida por el tiempo que le quede.

Hay alguien allí (2014), largometraje documental del fotógrafo y cineasta venezolano Eduardo Viloria cuyo argumento gira en torno a Helena, una niña con autismo de nueve años de edad. Gioconda y Eduardo, sus padres, angustiados por el futuro de su hija y en busca de respuestas, emprenden una conmovedora exploración al universo del autismo. El origen de este documental es por demás interesante: el realizador tomó su cámara y comenzó a filmar el día a día de Helena, su hija, quien a temprana edad fue diagnosticada con autismo, un trastorno neurológico que afecta la comunicación, el aprendizaje, las emociones de los afectados. Inicialmente, las grabaciones cotidianas surgieron como una forma de relacionarse con la pequeña, pero el proceso tomó un giro y, con el tiempo, se convertirían en las primeras tomas de la película.

 Sueño Down (2013) es un cortometraje que narra la historia de Manuel y Moisés, dos jóvenes con síndrome de Down que luchan por encontrar la libertad a través de su imaginación, para transformar la realidad hostil que los rodea. En palabras de su director: “Un homenaje a la libertad creativa de pensar que lo imposible es posible. Que lo imposible aunque te lleve un poco más de tiempo se logra y lo importante es tener la voluntad y la disposición”. Cabe destacar que se trata del primer trabajo cinematográfico venezolano protagonizado por actores con Síndrome de Down, Carlos García de Castro y Alberto Sasson González.

Sin Sentido (2015), cortometraje de Liris Acevedo, cuenta la historia de Cloe, joven violoncelista ciega y Daniel, sordo y panadero de oficio, quienes logran comunicarse pese a sus limitaciones físicas y los obstáculos sociales. Se enamoran pero deben luchar contra una sociedad que en su egoísmo, su culto a la competencia, prejuicios e ignorancia, se oponen radicalmente a su relación. Tiene un final fuerte e impactante, pero planteado como un sacudón al espectador para llamarlo a la reflexión.

La salud y la enfermedad son condiciones integrales, que implican factores físicos, mentales y sociales. Otro tanto ocurre con el término “normalidad”. Cabría preguntarse  entonces ¿Y si la sociedad está enferma? ¿Y si los de conducta anormal somos nosotros? Sobre este tipo de interrogantes giran estas películas, marcando un saludable cambio de temas en el cine nacional. Algunas están disponibles en you tube y otras se consiguen en DVD. Vale la pena verlas y apoyar el cine nacional.

A.R.

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