La mitad de nuestro cuerpo no es humana

Dentro de nuestro organismo viven 39 billones de bacterias. Es decir, más o menos la mitad de nuestras células no son humanas, una proporción suficiente para preguntarnos de qué se habla cuando decimos “yo” y  ¿Cuál es el efecto de ese microcosmos en la  salud? Con este artículo iniciamos una serie a propósito de conmemorarse este mes el Día del Libro y El Idioma (23 de abril).

Sólo en nuestro intestino hay más microbios que galaxias en el firmamento. Es una imagen impactante y hasta puede resultar desagradable para algunas personas, pero lo cierto es que ese microcosmos interno (que incluye bacterias, hongos, arqueas y virus) viven en simbiosis con nosotros.

Así lo revela Ed Young, periodista británico y uno de los divulgadores científicos más importantes del momento, en su libro “Yo Contengo Multitudes” (Editorial Debate, 2017). Para este título el autor tomó como referencia a Walt Whitman, quien en su “Canto a mí mismo” en uno de sus versos proclama: “Soy grande, contengo multitudes”.

“Cada uno de nosotros es un zoológico de nuestra propiedad, una colonia encerrada dentro de un solo cuerpo. Un colectivo de multiespecies. Todo un mundo”, señala Young. Y agrega: “Los seres humanos tenemos una célula de las bacteria por cada una de las nuestras, pero como ellas son significativamente más pequeñas, pesan menos. En total, los 39 billones calculados en las últimas estimaciones, equivalen a uno o dos kilos a lo sumo”.

El autor explica que dentro de este universo de billones, la variedad de estos microorganismos es inmensa. “Son ecosistemas muy diferentes. Las que están en la nariz, por ejemplo, son húmedas, como la selva tropical. Aquellas que se encuentran en el antebrazo son secas, como un desierto”, añade.

Uno o dos kilos no son mayor cosa, pero el tipo de bacterias que habitan en nuestro cuerpo -y que varían en cada uno de nosotros, al margen de su diversidad- si puede tener un efecto mucho más significativo que en nuestro peso. Y eso es lo importante en lo que respecta a nuestra salud. Por ejemplo,  el investigador explica que “Nos protegen de infecciones y enfermedades, entre otras razones porque al ocupar tanto espacio, no dejan mucho para otros organismos perjudiciales para nuestro cuerpo”.

Y prosigue: “También ayudan a renovar partes de ciertos órganos y en la reconstitución de nuestros cuerpos y quizás afectan el comportamiento y los pensamientos”. Se han realizado varios estudios en animales que demuestran cómo las bacterias afectan el humor, la personalidad y la resiliencia al estrés y la ansiedad. Pero no está claro si algo similar ocurre en los humanos.

Finalmente, para mejorar nuestro microcosmos interior Young recomienda comer la mayor variedad posible de alimentos naturales en lugar de procesados.

¿Cómo se descubrió este microcosmos?

Por otra parte,  también es sorprendente la forma en la que se descubrió que un microcosmos de bacterias vive en nuestro cuerpo. Todo comenzó en el siglo XVII con un comerciante de telas holandés llamado Antonie van Leeuwenhoek y su extraño hobby: la fabricación de microscopios (de los mejores de la época). Además de elaborarlos, los utilizaba para realizar experimentos. Van Leeuwenhoek colocaba pequeñas placas de vidrio en su boca, se las sacaba, las rociaba con agua de lluvia y observaba lo que ocurría.

“Para mi sorpresa, contiene una gran cantidad de animales que se mueven de forma extravagante. Son tantos, que el número supera a los habitantes de un reino”, concluyó el después de realizar el experimento con varios voluntarios. Desde entonces, se han descubierto bacterias en casi todo el cuerpo.

Prensa Funcamama

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