La Mística de la Feminidad

Se trata de un libro escrito por Betty Friedan en 1963 pero que conserva plena vigencia porque cuestiona el mito de la mujer sumisa y doméstica. A propósito que este mes se conmemora el Día del Libro y El Idioma (23 de abril) continuamos recordando algunos libros memorables como éste.

En la década de los 50, el modelo de Mujer Perfecta era aquella que estaba casada, era ama de casa y madre, y, sobre todo, se sentía completamente satisfecha con esa vida. Se trata de una época en que una mujer que aspirase a otro ideal que no fuese el matrimonio, que se sintiera infeliz siendo esposa o madre se le consideraba rara, diferente, anormal o enferma mental. Sin embargo, en 1957, en pleno auge de la segunda ola del feminismo, Betty Friedan empezó a realizar una encuesta entre sus antiguas compañeras del Smith College durante la reunión del 15° aniversario de su graduación. Descubrió que la mayoría de ellas vivían una vida infeliz como esposas y amas de casa. De ahí, junto con una serie de investigaciones  apoyadas en la psicología, resultó su libro “La Mística de la Feminidad” (1963).

Al principio Friedan deseaba dar a conocer sus investigaciones en forma de un artículo, pero ninguna revista quería publicarlo. Entonces decidió lanzarlas en formato de libro y un año después de su publicación se convirtió en un best-seller con más de un millón de copias vendidas. Su éxito se debió en darle voz a “un problema que no tiene nombre”: al abordaje sobre las políticas de género, las enseñanzas sobre cómo ser una mujer y las críticas sociales en la historia contemporánea. Es decir,  expuso ante la opinión pública lo que las mujeres deseaban y no podían exigir: una mejor educación, respeto por sus derechos sexuales y reproductivos, leyes que las protejan en el mundo laboral, equidad e igualdad hacia las responsabilidades de la crianza y, sobre todo, el respeto a vivir una vida de su elección.

Estas son demandas que suenan muy familiares en la actualidad: por ello es indispensable señalar que, pese al paso del tiempo, las verdades que resaltó Friedan continúan describiendo la realidad actual. En otras palabras, las mujeres continúan encontrando dificultades para disfrutar de sus propios derechos humanos.  No obstante, ¿cómo es que medio siglo después continúen vigentes los planteamientos de “La Mística de la Feminidad”? Porque tiene el crédito (o la culpa) de haber destruido el consenso de la década de los 50 según el cual el lugar de la mujer era la casa.

Las norteamericanas de aquella época eran una generación de mujeres inteligentes, pero marginadas del mundo. Algunas estaban contentas de proveer amor y confort cuando el hombre llegaba a la casa. Pero otras, una gran mayoría, sentían que algo hacía falta en sus vidas, querían accede a profesiones reservadas solo a los hombres. Ellas (la mayoría blancas y de clase media) eran el ojo de un huracán, sabían que nuevas fuerzas poderosas se estaban reuniendo a su alrededor, se sentían extrañas, difíciles de calmar.

Betty Friedan

La historiadora Stephanie Coontz explica: “Friedan les dijo a estas mujeres que su incapacidad para imaginar una vida más plena, completa y llena era el producto de una campaña represiva de posguerra, la cual se encargó de borrar de la memoria el viejo activismo feminista y de regresar a las mujeres a casa”.

En su libro, Betty Friedan capturó una paradoja en la cual muchas mujeres siguen luchando actualmente. Por ello concluye: ‘La única manera de ser mujer a plenitud, es que las mujeres se encuentren a sí mismas, que ellas se conozcan y reconozcan a sí mismas como personas, mediante el trabajo creativo hecho por ellas, es decir nosotras, mismas”.

Prensa Funcamama

 

 

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