Diagnóstico por lienzo y cáncer de mama

Es una novedosa especialidad que se encarga de identificar las condiciones médicas que afligían a los artistas o a los modelos de las grandes pinturas de la historia. Recientemente permitió descubrir dos de los registros gráficos más antiguos del cáncer de mama.

Se inició como un pasatiempo entre algunos médicos  aficionados a la creación artística y especialistas en artes plásticas.  “Lo hacemos por curiosidad intelectual. Es como resolver un rompecabezas o una historia de detectives”, declaró el reumatólogo Richard S. Panush al diario estadounidense The New York Times en 1990, poco después de la publicación del artículo “Pistas sobre la historia médica de Corot en pinturas”, en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense.

Pero este ejercicio de curiosidad fue asumiendo nuevos retos hasta alcanzar fines prácticos. Uno de ellos es que puede proporcionar una idea del desarrollo o la prevalencia de ciertas enfermedades en la historia. Radiografías, pruebas de laboratorio y visitas al médico son hoy en día los métodos de diagnóstico utilizados para tratar las enfermedades. Sin embargo, no siempre fue así. Las pinturas clásicas nos permiten hacer un viaje a través de la evolución de la práctica médica y de las patologías más comunes

Recientemente, por ejemplo, Raffaella Bianucci y Antonio Perciaccante publicaron en la revista médica The Lancet ejemplos de cáncer de mama en dos pinturas del Renacimiento. Lograron este hallazgo mientras trabajaban en un proyecto cuyo objetivo es detectar las representaciones pictóricas de diferentes tipos de condiciones patológicas en las obras de arte. Se les clasifica entre las representaciones más antiguas del cáncer de mama que se han encontrado hasta el momento. Una de las dos pinturas es “La alegoría de la fortitud”, de Maso da San Friano (1536-1571). La mama izquierda de la retratada, señalan los investigadores, muestra “características son consistentes con las de un cáncer de mama ulcerado, necrosante y linfedema asociado”.

El descubrimiento se suma a otros que contradicen la percepción de que el cáncer es una enfermedad moderna, producto del estilo de vida y otros factores que trajo la industrialización: al parecer era común desde la antigüedad.

Así como éste, hay otros estudios que alimentan el conocimiento de la medicina valiéndose de la afinidad entre los artistas y los especialistas en el diagnóstico: tanto los unos como los otros observan los detalles más mínimos y reveladores que comúnmente pasan desapercibidos.  Y las pinturas no sólo muestran enfermedades en los modelos sino también en quién pinta.

Prensa Funcamama

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