Hay que temer al descuido no al chequeo médico

El chequeo médico anual con el mastólogo debe ser prioridad y rutina para toda mujer, ya que el diagnóstico precoz es la mejor herramienta para superar el cáncer de mama. Así que no hay que descuidarse y posponer esta cita con la salud y la vida. Conversamos al respecto con el Dr. Jesús Arias.

Los venezolanos no estamos acostumbrados al hábito preventivo en salud. Persiste una mala costumbre según la cual es “mejor no ir al médico para evitar que me diga algo malo” o se acude a consulta cuando el malestar es insoportable. ”Cuando debe ser todo lo contrario, hay que tener miedo es a creer que uno está sano y no es así, porque mientras más temprano se detecta una enfermedad más posibilidades hay de controlarla y superarla. Por eso, sobre todo en cáncer de mama, el diagnóstico precoz es muy importante”, así lo advierte el Dr. Jesús Arias, cirujano mastólogo, miembro del equipo médico de Funcamama, con quien conversamos a propósito de conmemorarse este 19 de octubre el Día Mundial de Concientización y Acción frente al Cáncer de Mama. Por ello, el especialista, recomienda no descuidarse ni posponer el chequeo médico no solo ante cualquier síntoma irregular sino, incluso, estando sano es conveniente un control preventivo.

Por razones obvias, el covid 19 ocupa actualmente el centro de atención pero  patologías como el cáncer de mama siguen estando presentes. ¿Cuál es la situación actual de esta afección (incidencia, prevención, etc.?

-Ha pasado muy poco tiempo desde que la pandemia de covid 19 ha cambiado nuestra manera de vivir, así que todavía no se pueden presentar conclusiones definitivas. Me parece que con esta pandemia ha habido mucho abuso mediático. Por ejemplo, en las redes sociales, lamentablemente,  circulan con más frecuencia las informaciones falsas que las verdaderas, lo cual provoca un efecto negativo en la población.  Por eso, lo primero que se debe aclarar es que, en este momento, no sabemos a ciencia cierta que impactó ha provocado la pandemia en cualquier enfermedad, o en cáncer de mama, específicamente. Lo que sí sabemos es que las consultas de psicología o psiquiatría aumentaron mucho porque se incrementaron los niveles de ansiedad, depresión y otros síndromes emocionales en la población. Esto, posteriormente, tendrá consecuencias en otras enfermedades, tanto sicológicas como somáticas. En este sentido, el cáncer de mama está muy relacionado con el estado emocional de las personas. No es que vamos a culpar a la ansiedad o a la depresión de causar cáncer de mama pero, definitivamente, las mujeres que contraen esta patología han pasado por grandes episodios de ansiedad, estrés o depresión en su vida. De manera que, dentro de dos o tres años, es probable que se registre un incremento de casos de cáncer de mama, no esporádicos, ni dentro de los patrones de riesgo frecuentes, sino como resultado de trastornos emocionales por la pandemia.

Dr. Jesús Arias, cirujano mastólogo

¿Siguen acudiendo tardíamente las mujeres al chequeo médico?

-Lamentablemente seguimos teniendo casos en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de superarlo son muy bajas. Sin embargo, podemos ser optimistas porque también ha ido aumentando la cantidad de quienes acuden a tiempo. El diagnóstico en etapas muy avanzadas, sigue estando relacionado conque las personas acuden tardíamente a realizarse cheque médico.

¿Cuáles son los motivos para este descuido?

-Las causas son complejas. Por ejemplo, una de las más frecuentes es que la gente no quiere acudir a la consulta porque siente temor a que le digan que tiene algo malo. Y resulta que es lo contrario, debe tener miedo es al no saber si está bien, porque el secreto para vencer el cáncer de mama es el diagnóstico precoz. Ante cualquier mínima alteración hay que acudir a un chequeo médico. Es más, toda mujer aunque no presente ningún síntoma irregular, debe acudir a un chequeo rutinario anual con un mastólogo.

¿Qué novedades o avances hay en el tratamiento del cáncer de mama?

-Considero que la principal novedad, aunque aunque ya tiene cierto tiempo aplicándose, es la cirugía oncoplástica y de reconstrucción mamaria. Es una alternativa sobre la cual las pacientes deben estar informadas, para que, junto con su mastólogo, la considere y pueda decidir si se somete o no a este tipo de intervención quirúrgica.  La oncoplastia, como tal, es para disminuir el impacto de la cirugía en el aspecto de la glándula mamaria y, al mismo tiempo, sus resultados de sobrevida son similares a los de una mastectomía radical, sin quitar la mama completa. Hay diferentes patrones para hacer la oncoplastia: lateral, vertical, circular, horizontal, entre otros.  Este tipo de cirugía permite grandes recepciones de tejido, con amplios márgenes de seguridad y sin necesidad de una mastectomía radical. Por otra parte, hay importantes avances en tratamiento médico, como los inhibidores de aromatasa, los bloqueantes de receptores estrogénicos o los anticuerpos monoclonales, que es uno de los más novedosos, ya que permite atacar directamente el tipo específico de tumor. Todas son terapias con muy buenos resultados.   Sin duda, estos avances han permitido que los casos de cáncer de mama se curen con mayor frecuencia que en el pasado. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de curar todos los tipos de cáncer de mama, pero seguimos haciendo esfuerzos para consolidar el diagnóstico precoz, que es la principal herramienta para superar esta patología.

Hay muchos mitos en torno al cáncer de mama pero, lamentablemente, en los últimos días, a propósito de los usted señaló al principio, en las redes sociales está circulando un supuesto documental según el cual la mamografía produce más daños que beneficios a las mujeres, ¿Cuál es su aclaratoria al respecto?

-Sí, es lamentable, pero aún persiste la idea que la radiación de la mamografía produce daño y eso es completamente falso, porque el nivel de radiación al que se expone la mujer es muy bajo y, por tanto, no existe ningún riesgo de toxicidad. El efecto sería acumulativo, es decir habría que hacerse muchísimas mamografías, una vida entera no alcanzaría, para que provocara un efecto adverso. Así que, hacerse una mamografía anual o cada seis meses, incluso cada tres meses no implica un factor de riesgo. La mamografía es la mejor herramienta para un diagnóstico precoz, por eso entre los muchos mitos, este es el más peligroso y hay que erradicarlo.

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