{"id":8947,"date":"2026-03-30T17:35:29","date_gmt":"2026-03-30T17:35:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.funcamama.org\/?p=8947"},"modified":"2026-05-07T23:08:07","modified_gmt":"2026-05-07T23:08:07","slug":"mama-esta-dormida-la-novela-del-cuidador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.funcamama.org\/?p=8947","title":{"rendered":"El cuidador tiene quien le escriba"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>Por primera vez una obra literaria est\u00e1 dedicada totalmente a un oficio silencioso, poco valorado pero esencial al momento de recuperar o mantene<\/strong><\/em><strong><em>r l<\/em>a salud.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cMam\u00e1 Est\u00e1 Dormida\u201d <\/strong>(Ed. Planeta 2026), es una novela escrita por el periodista espa\u00f1ol M\u00e1ximo Huerta, inspirada en las propias vivencias del autor y que arranca con un hecho que le pas\u00f3 a \u00e9l mismo. Una madre que est\u00e1 perdiendo la memoria le pregunta a su hijo: <strong>&#8220;Y tu hermano, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1?&#8221;<\/strong>. Una interrogante inocente si no fuera porque es hijo \u00fanico y, a los 53 a\u00f1os, esta pregunta desconcierta mucho, incluso entr\u00f3 en duda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para poder descifrar la verdad, ambos emprendieron un viaje hasta Vera de Bidasoa, el pueblo natal de su madre donde ella vivi\u00f3 hasta casarse. All\u00ed Maximo Huerta se reencuentra con la historia familiar de su madre y comprueba que el otro hermano no existe, Despu\u00e9s del shock inicial, cay\u00f3 en cuenta que le correspond\u00eda asumir algo tan duro como es el cuidado de una persona dependiente con una afecci\u00f3n neurodegenerativa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA NOVELA DE UNA VIDA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces, la vida de M\u00e1ximo ya no es s\u00f3lo suya. Es un cuidador, no cuenta con la libertad que dispon\u00eda antes. Igual que todas las personas que cuidan a sus seres queridos, lleva a\u00f1os junto a su madre enferma. Todo cambi\u00f3 y decidi\u00f3 recomponer su vida.&nbsp; Ahora conviven su rutina dom\u00e9stica, el cuidado de su madre, la escritura y un peque\u00f1o emprendimiento que ya forma parte del paisaje del pueblo: <strong>la librer\u00eda Do\u00f1a Leo<\/strong>. No es raro que esta experiencia haya terminado reflej\u00e1ndose en sus escritos. Particularmente en su novela <strong>\u201cMam\u00e1 est\u00e1 dormida\u201d<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta de su madre se convirti\u00f3 en una hip\u00f3tesis narrativa: \u00bfY si existiera ese hermano? La respuesta a esa pregunta es la b\u00fasqueda que estructura la novela, donde la narraci\u00f3n lleva a un hombre (Federico) y su madre enferma (Aurora) a intentar localizar a un hermano del que no conoc\u00eda su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s del misterio del hermano imposible se impone una realidad mucho menos novelesca: la del hijo \u00fanico solo ante el cuidado de sus padres. \u201cAhora me encantar\u00eda tener hermanos. De peque\u00f1o deseaba tener hermanos para jugar cuando llov\u00eda. La envidia llega de adulto, cuando miras alrededor y ves a los amigos turnarse en hospitales y residencias.Veo que se reparten, que uno va al hospital hoy, que otro va ma\u00f1ana\u2026 me dan una envidia tremenda\u201d, dice en un pasaje de la novela.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa soledad, confiesa el autor, s\u00f3lo pod\u00eda construirla, narrativamente, con un hijo sin pareja y sin hermanos, frente a una madre que se le va, por lo cual deja una frase impactante:&nbsp; &#8220;<strong>Cuidar es empezar a despedirse&#8221;.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>HOMENAJE A LOS CUIDADORES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El segundo cap\u00edtulo incluye una reflexi\u00f3n inquietante sobre la paciencia: \u201cNo se tiene nunca suficiente paciencia\u2026 No naces con la paciencia, sino que la paciencia es algo que se va adquiriendo porque no hay soluci\u00f3n, no vas a cambiar el escenario. No se puede presumir de paciencia porque no conozco a ning\u00fan cuidador que no haya contestado mal a la madre o al padre, aunque luego se haya arrepentido\u201d. Entre esa paciencia conquistada a golpes y el miedo al arrepentimiento se mueve el Federico de la novela y el autor que vive, en la realidad, como cuidador.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00edtulo resume la paradoja que atraviesa el libro y con la que vive el cuidador. Tal como lo se\u00f1ala el autor en la contraportada: \u201cQue alguien diga \u2018Mam\u00e1 est\u00e1 dormida\u2019 es tranquilizador, pero al mismo tiempo es inquietante, Y todos los que han cuidado saben lo que es \u2018mam\u00e1 est\u00e1 dormida\u2019\u2026 Es una frase que incluye todo lo que tiene la novela. El miedo que encierra el t\u00edtulo, el miedo a que ya no despierte es algo para lo que no estamos preparados para afrontar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cabe destacar que Maximo Huerta con este libro rinde homenaje a las mujeres como su madre y \u201cal silencioso ej\u00e9rcito de cuidadores generalmente mujeres, generalmente invisibles\u201d.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Por primera vez una obra literaria est\u00e1 dedicada totalmente a un oficio silencioso, poco valorado pero esencial al momento de recuperar o mantener la salud.&nbsp; <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.funcamama.org\/?p=8947\" title=\"El cuidador tiene quien le escriba\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":4,"featured_media":8973,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8947"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8947"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8947\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8967,"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8947\/revisions\/8967"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8973"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.funcamama.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}