La increíble manera en que los pensamientos controlan nuestra salud

Los acontecimientos no causan estrés, lo que lo causa es nuestra forma de verlos. La manera en que interpretamos lo que nos sucede puede marcar la diferencia entre el malestar emocional y la serenidad.

Nuestros pensamientos controlan de manera increíble nuestra salud. Las emociones negativas y el estrés crónico pueden provocar respuestas físicas perjudiciales, como el aumento de la presión arterial, mientras que una mentalidad positiva puede reducir el estrés y mejorar la función inmunológica y cardiovascular. Esta conexión mente-cuerpo significa que al gestionar nuestros pensamientos podemos influir directamente en nuestro bienestar físico.

Muchas veces, sin darnos cuenta, magnificamos los problemas cotidianos. La próxima vez que te  sientas estresado, pregúntate: ¿es una tragedia o un inconveniente? Porque casi siempre no es una tragedia. 

“Voy a llegar tarde”, “Se me quemó la comida”, “Falté a la cita”, “Choqué el carro”’… ¿Y qué gano con mortificarme por eso? Hazte esta pregunta, “bájale dos” (como se dice ahora popularmente) y de inmediato respira aliviado. Con este sencillo ejemplo  te invitamos a replantear la percepción de los acontecimientos y a relativizar las dificultades diarias.

El estrés no aparece por lo que ocurre, sino por cómo lo anticipamos. El estrés requiere dos cosas: la creencia de que algo va a pasar y que cuando suceda será horrible. Entonces, te estresas. Para contrarrestarlo, hay que cuestionar los pensamientos catastrofistas: Date tres o cuatro razones por las que ni siquiera sucederá. Al plantearlo desde este punto de vista, estarás inmediatamente menos estresado porque lo que definitivamente iba a pasar tal vez no lo haga. Este enfoque se basa en un principio psicológico claro: nuestros pensamientos moldean nuestra reacción emocional. Lo que piensas, lo sientes. Lo que sientes, lo haces. De esta forma, cambiar la narrativa interna permite recuperar el control mental y reducir la ansiedad. En lugar de anticipar el desastre, hay que adoptar una visión más realista y flexible de los hechos.No se trata de eliminar los pensamientos negativos, sino de observarlos y entenderlos. Esto nos da una gran ventaja porque permite transformar la preocupación en curiosidad, activa la conciencia y la capacidad de adaptación.

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